Tarde o temprano el emprendedor se emborracha. Se emborracha por su idea, afrontando la realidad de una forma irracional, basándose en las emociones. Ve la realidad desde un prisma diferente.
Debemos intentar, siempre, pensar en frío, que no te pueda la visceralidad. Es peligroso dejarse llevar por las emociones. Sé paciente, pero realista. No esperes sentado, actúa. Muévete, sé dinámico, que te conozcan. Pero tienes que analizar siempre en que momento estás. Quizás no sea tan bueno. Dicen que en EEUU las derrotas están bien valoradas, es experiencia. Recuerda que estás en España y te sentirás humillado. Así que no procrastines el final y reconócelo antes de que te enfangues hasta el cuello. Qué no te desmotive estar en España, eso es algo circunstancial. Piensa en grande y actúa en pequeño. No busques financiación o grandes millonadas, la gente no lo regala.
Si buscas autoempleo no montes una empresa, hazte freelance. Si lo que buscas es montar una gran empresa, localiza tu objetivo y ten claros tus recursos. ¿Cuáles son?.
Todo tiene un principio y un final. Antes o después todo termina, nada es infinito y tu empresa por supuesto, tampoco. Sólo un 1o% de las empresas que se constituyen llegan al tercer año de vida. Y sin contar una parte de los que llegan a base de sufrimiento y sin alcanzar el break-even. Es muy difícil que tu empresa funcione, tienes que ser constante, paciente e inteligente.