Desde muy pequeño sabía lo que quería, invertar cosas. La primera vez que fuí consciente de ello fue unas navidades que me regalaron el “multinova”. Me hizo abrir los ojos. Mi declive como inventor llegó al desmontar la minicadena de mi hermano mayor. Quería comprobar que podía abrir el lector de cd sin la ayuda del botón toqueteando la placa. Y lo conseguí. Lo que no conseguí fue volver a montarla, así que la escondí bajo mi cama a la espera de que llegará mi hermano. La historia termina conmigo encerrado en el cuarto de baño, pero esta es otra historia que no me apetece contar.
Cuando cumplí 12 años me compraron mi primer ordenador, un 333Mhz. Pero antes ya había toqueteado el spectrum de mi hermano con las cintas, super curioso el sonido al cargarlas. Qué tiempos!. Empecé a diseñar html con frontpage con un tutorial de como crear negocio en internet (o algo así) que regalaba Cinco Dias cada lunes. Si fuí yo ese que se hizo la colección. Después empecé a dar clase en el colegio y más adelante en el instituto de informática. Allí es donde aprendí el potencial que tenían las máquinas. Recuerdo la primera vez que programé, lo hice en Visual Basic con 14 años con un libro que me prestaron en la biblioteca. Hice dos macros que venian a modo de ejemplo. Me creía el rey. Se me daba bien. Descubrí lo que era la pasión por algo. Me pasaba las horas delante del ordenador, haciendo el mico. Me conocía el W95 entero, después vino el W98, no sabía lo que hacía la verdad.
Internet
Yo soy de las generaciones que desde siempre escuche hablar de internet, así que juego con ventaja. Cuando yo era bien pequeño ya se empezaba a crear negocios en la red y se hablaba de ello. En poco tiempo empezaron a proliferarse en mi barrio cibers que por una módica cantidad te permitían conectarte a internet durante una tarde. Al principio era una pasada buscar y encontrar de todo. Luego un poco aburrido, así que jugabamos en red. Siempre pienso en la primera vez que entré en google. Estaba sentado justo al lado de un compañero de clase y le pregunte – ¿cómo se busca? – y me repondío – Pon lo que quieras, música, pelicula… pero siempre con el gratis detrás-. Me acuerdo como si fuera hoy. Después aprendí algo de inglés download y free. También aprendí lo que significaba la palabra dialer, y que si te conectabas te la veías con el tipo del ciber.
Cuando llego internet a mi casa fue algo revolucionario. Tampoco hace tanto, bueno si hace al dejar el instituto. Con el tiempo aprendí de verdad a ver y comprobar como funcionaban las páginas webs.
Cuble – El cubo mágico.
Convecí a dos amigos para que se metieran conmigo a emprender en mi proyecto. La idea la tuve clara desde el principio “Web Low Cost”. Había oído hablar de Ryanair con su política low cost, y a mi personalmente me cautivó. Así que mezclando el modelo de negocio de las operadoras móviles y el low cost salío Cuble. El nombre es algo curioso que siempre cuento. Oí que el nombre de google provenía de googol que es 10^100 (creo, tampoco voy a buscarlo en la wikipedia) y nosotros como tampoco teníamos intención de hacernos millonarios decidimos elevarlo al cubo 10³, y como google, le pusimos el “le” detrás, curioso ¿no?. Bueno pues en la empresa nos dedicabamos a crear páginas webs a muy bajo coste a cambio de que mantuvieran una permanencia de mantenimiento web durante 36 meses. El mantenimiento no era más que renovar los dominios y el server, y aguantar de vez en cuando que te llamaran disgustados porque no les iba el correo. Nos tocó hacer un tutorial de como configurar el outlook. Conseguimos muchos clientes y la gente alucinaba. Como era posible que saliera a flote nuestro negocio. Y era muy fácil, eramos jóvenes sin muchos más pagos que: el móvil, las fiestecillas de los sábados y un server donde alojar las páginas. Así que con un mediocre sueldo subsistiamos más que sobrado. Después de trabajar unos meses decidimos descansar un poco y engancharnos en la oficina a la mejor serie HOUSE (que mal le vino a mi hipocodría). Los clientes la verdad no podían tener muchas quejas de nosotros, hicimos buenos servicios. Empezaron a irse los cliente conforme se les iba acabando la permanencia. Reflexionamos sobre la situación y decidimos seguir cada uno por nuestro lado, dejando de lado, valga la redundancia, la empresa.
Continuará.