Hay dos tipos de discusiones: las cordiales y las airadas. Existen muchos factores diferenciadores unos muy evidentes como: el tono de voz y las gesticulaciones. Y otro no visible pero detectable.
Toda discusión tiene un final, y en él, se busca haber conseguido la razón. En la mayoría de las veces no se consigue y en otras se puede perder el juicio. Las personas sufrimos de emociones fuertes cuando alguien contradice nuestra postura. Cuando se pierden los papeles se pierde la razón, suele decir mi madre. Y es verdad.
La forma más efectiva de hacer llegar tu postura con éxito es:
- Escuchar atentamente, centrando tu atención en lo que te cuentan. Cuidado con las dispersiones mentales, pueden jugarte malas pasadas.
- Reflexionar sobre los escuchado. Ten en cuenta que los silencios pueden ser un gran aliado.
- Hacer preguntas pero sin ser destructivo. Hacer demasiadas preguntas pueden hacer llegar a contradiciones en la argumentación, así que ten mucho cuidado y analiza primero las vulnerabilidades.
- Derivar su argumentación acercando posturas con la tuya.
- Buscar la simplicidad en tu opinión sin usar tecnicismos. Usar la estrategia del mensaje fácil.
- Ir al grano sin rodeos pero intentando no confrontar la opinión.
- Mantener un tono relajado.
- Detecta un interlocutor roca. Tienes que ser consciente de que no todo el mundo es capaz de asimilar nuevos conceptos o ideas, así que no luches contra imposibles.